Siempre me pasa por estas fechas lo mismo: echo de menos el invierno.
Es que me canso del calor afixiante, de trabajar cuando todos están de vacaciones y muchas cosas más. A lo mejor es porque ya empiezan los "avances de temporada" en las tiendas, si, esos que ponen al lado de los biquinis los abrigos de lana. Puede ser por la "vuelta al cole", que me recuerda a cuando estrenaba los libros (con ese olor a nuevo) o a la lluvia después de varios meses, aunque parece que ahora hasta octubre no refresca.
Pero el verano también tiene cosas buenas: los paseos por la playa, los helados, más horas de sol, etc.
Estoy buscando direcciones y curioseando un poco con esta herramienta. Google Maps
Como esta mañana he madrugado, a las siete ya estaba levantada, decidimos ir a dar una vuelta andando y respirar un poco de aire puro.
Vamos cerca de donde vivimos, a unos quince minutos. Han construido muchos duplex nuevos y siguen los chalets que habían hace diez años, cuando vivía en la zona. Algunos parecen colegios vistos desde fuera, con sus rejas y tupidos árboles, otros castillos y otros son estilo Bel-Air.
Hay sitios en los que no había nada y ahora se han levantado quinientas viviendas.
Pues bien, cuando llego me meto en Google Maps y veo esto.
Todos esos chalets además tienen piscinas. Y nos son pequeñas que digamos. No sé cómo se pueden permitir esos lujos, tanto por la escasez de agua como por el gasto que conlleva.
A ver si cambio ya de trabajo y me puedo permitir el verano que viene una de esas que se montan y te cubre el agua por las rodillas. Aunque apuesto más por el ahorro de agua.
Me estoy riendo de la gente que va a entrar buscando otra cosa al leer el título de la receta.
Bueno, ingredientes:
400 gramos de pechugas troceadas
1 cebolla
Un bote pequeño de champiñones
2 lonchas de jamon york
Un bote de pisto,
2 huevos
sal
aceite de oliva
peregil
Elaboración:
Se sofríe la cebolla y se añaden las pechugas. Cuando estén "doraicas" se sazona con sal y se añade peregil. Se mezcla los champiñones y el jamón cortado en tiras. Añadimos el bote de pisto. Cuando esté caliente le ponemos dos huevos escafados. Retiramos del fuego cuando la clara esté cuajada y la yema líquida.
Siempre que voy a coger el autobús oigo una queja. La última es que llevaba media hora de retraso cuando yo llegué a la parada (y yo esperé quince minutos).
A continuación enumero todo lo que he sufrido cuando utilizo este servicio público (aunque por el precio no lo parezca):
Llega con 45 minutos de retraso
Te devuelve el cambio mal (siempre cobrándote de más) y eso que no aceptan más de 5 euros
El descuento del bonobús no compensa (en algunos casos)
Roza a los coches aparcados y se va sin decir nada
Interior más que sucio
Conducción brusca y con frenazos dando lugar a caídas
Salto de semáforos en rojo
Conducción muy lenta
Avería de un autobús y no devolverte el dinero aunque tengas que llegar andando a tu destino
Autobús muy viejo
No parar en la parada que has avisado
No recoger a gente sólo porque no tiene gana de abrir la puerta
Masificación
La linea 28 tiene parada obligatoria en la carretera del Palmar y no le da la gana de parar
El servicio de objetos perdidos es nefasto, dicen que no tienen algo y 3 meses después si, tendrían que llevar las cosas a la policía
No tienen aire acondicionado
No tienen la rampa de acceso/salida
Conductores sin educación (algunos)
Hay más gente que también se queja, pero las reclamaciones que rellenamos en el autobús no van a ningún lado o a la papelera. Hay hasta página web: Latpus
Aviso a los visitates: Este artículo es una tontería, no lo leáis si no queréis perder el tiempo.
Como no sé qué escribir, voy a enumerar las cosas que me ponen tan nerviosa que hacen que el estómago me baile:
Ver que han puesto las notas de un examen y no encontrar mi nombre. Momento en que te diriges al tablón de anuncios, momento en que ves que hay un folio nuevo pinchado, momento en que buscas tu nombre.
Entrar en el menú de candidato de Infojobs y ver si han aumentado el número de descartados (fácilmente diferenciable por su cruel color rojo)
Ver por el retrovisor que el coche de atrás no frena
Cuando el jefe dice que quiere hablar contigo
Esperar el autobús para ir a trabajar y ver que se acerca la hora y no llega
Conducir cuando llueve tanto que no ves el coche de delante y el vaho empieza a invadirlo todo
Que un cliente se tire una hora eligiendo un regalo cuando hay más de cinco personas esperando
Justo antes de comprobar que de verdad has quemado tu suéter con la plancha
Comprobar que no queda de tu talla la única prenda que te gusta
Momento en que no sabes si se te ha bajado la cremallera
Las personas que en las colas se te pegan tanto que notas su aliento
Esas otras personas que directamente se te cuelan
Ver bajarse un perro de la acera justo cuando pasas con el coche
La velocidad a la que vienen algunos con su coche justo cuando vas al lado de un charco
Comprobar que se ha borrado todo lo que has escrito y no habías guardado
Seguiré añadiendo cosas. Esto me sirve para comprobar que me pongo nerviosa muy pronto por tonterías.
International Blog Standard Number.
Cuando de casualidad leí IBSN creí que lo habían confundido con el ISBN (International Standard Book Number). Seguí leyendo y resulta que es el equivalente para registrar blogs. No sé si será broma, pero yo me lo creo.
Todo nació cuando un profesor de la Universidad de Zaragoza solicitó el ISSN (un número de ocho cifras, es el código internacional de identificación de las publicaciones seriadas: revistas, periódicos, boletines, anuarios, series de monografías...) y se lo negaron por ser un blog.
He estado investigando pero todavía no he conseguido mi IBSN.
Para quien le interese, hay más información en los siguientes enlaces:
Definición en la Wikipedia
Página donde supuestamente se realizan las altas
El hombre al que le negaron el ISSN
Generador del código de barras de tu blog
En donde vivo se agradece mucho la lluvia, es muy necesaria. No sé si es por la ley de Murphy, la casualidad o es que soy gafe; pero siempre llueve cuando:
1. Lavo el coche
2. Estreno zapatos
3. Estreno pantalones
4. Planeo ir a la playa.
5. Hay alguna actividad festiva en mi ciudad
Ayer se unieron los puntos 2,3 y 5.
En Murcia se celebra el Entierro de la Sardina. Para quien no lo conozca, aunque hace unos días se ha declarado de Interés Turístico Internacional, es un desfile con comparsas de carnaval (el de Águilas es muy bonico), grupos de baile y exhibiciones, brasileñas en pelotas, una sardina que la queman al final del trayecto, etc. Las últimas carrozas son de los sardineros. Reparten (tiran) juguetes (pelotas de plástico y demás enseres) al público que se mata por cogerlos. Esta es la parte que menos me gusta, pero lo demás está muy bien.
Pues a última hora no llovió. ¿Por qué? Porque estaba muy cansada para ir.
Hice un sacrificio para que los tres niños con helado de cucurucho que me pidieron bolsas para recoger juguetes no se desilusionaran.
No sé si se han fijado que en algunas tiendas cada una de las dependientas (somos mayoría mujeres) saludan con una sonrisa al entrar un cliente. Otras en cambio te ignoran y ni te ven.
El primer caso puede deberse a que sean así de educadas o porque tengan en su empresa al temido "Mystery Shopping".
Este individuo puede ser hombre o mujer, joven o mayor, puede ir sólo o acompañado, puede ser cualquiera. Es una persona que evalúa cómo le han atendido, si le han saludado lo antes posible, si la tienda y la dependienta estaba limpia y todas las pautas que la empresa quiera. Luego ese informe lo remiten a la empresa para la que trabajas y ellos a tí.
A mi una vez me tocó uno. Todo perfecto, todo hecho, pero no me pusieron la puntuación más alta porque tendría que haber entablado una conversación más íntima con el cliente. Ellos son los que te ponen la nota, no el que viene y ve la realidad. Puede ser que esa persona no se preste a entablar una conversación más estrecha, que sea muy seria o tenga prisa. Lo que tampoco me gusta es que ellos te puntúan y no te dan opción a réplica.